miércoles, 18 de junio de 2025

CURSO ESCOLAR FINIQUITADO

 

 

E

l curso escolar 2024-25 está terminando. En mi pueblo, por ejemplo, hoy es el último día para los alumnos y alumnas. El profesorado tendrá que ultimar los últimos trámites burocráticos; sin estrés. Antes, habrán retornado a sus mesas de mando en donde recibirán obsequios ¿merecidos? sin duda. Para los abuelos y abuelas comienzan unos días de aúpa. Pero hoy, digo, toca refrescarse en los patios.

 

Para las clases dominantes _que han lidiado, un curso más, con los “clientes”_ será un momento de satisfacción al ver que “las masas”, escolares y docentes, se han portado muy bien. Su dominación, su hegemonía, la fuerza aplicada cuando ha fallado el acuerdo, les deja campo libre para dedicarse a otros asuntos por dos o tres meses. Sus vasallos, nombrados para el control, se han superado con creces. Les espera recompensa, y para algunos ascensos. No hay para todos, eso sí.

 

            Leo a un filósofo marxista italiano esto: “Hablar de la Escuela al margen de la fase actual de desarrollo del modo de producción capitalista y sin tener en cuenta lo que está en juego en el conflicto de clases es simplemente no hablar del problema”. Cabal. Y sigue: “La pregunta es: en la fase que llamo crepúsculo del modo de producción capitalista, ¿hay necesidad del ciudadano-trabajador masivo?”. Se responde con un NO. Por tanto, los docentes deberían reflexionar, pensar, y concluir que, el objetivo, con esta educación de masas al menos, no es educarlos. Ni siquiera “enseñarles” digo yo. Eso no quiere decir que la Escuela no les sea útil a las clases dominantes; pero sí hay que ser conscientes para que fines la mantienen. Ellos, ya seleccionan a los futuros dirigentes detentadores del saber para seguir sometiendo al ignorante; estado ideal al que aspiran. 

 

            Por ello, vemos que el profesorado está destinado a ser mero “animador de un pueblo turístico que un profesional de la educación y la cultura”. Con que sea empático, interesante y atractivo, sirve. Hay que entretenerlo, y estimular, al discente. En este momento, y desde hace algunos años, si es mujer, mucho mejor. Y no lo digo yo: lo dicen sociólogos con más capacidad de conocimiento y análisis que el mío.

 

            ¿Y qué está pasando con los alumnos y alumnas finalmente y como consecuencia? “Este concepto ya ha entrado en la mente de muchos niños: si no me divierto, no estudio”. ¿Chantaje? Que se lo digan a padres y abuelos. “Estudiar es un trabajo, no un entretenimiento” afirma. Algo que cae en saco roto en los padres y, por supuesto, en el profesorado actual. (Quizá también en el precedente; pero no me digan: que se ve de cada cosita…).

 

            Por hoy puede valer. Porque lo que sigue, más interesante, no me cabría en una publicación como esta. Habrá que dosificar. En cuyo caso, todo ello, alguno quizá lo lea ya en la “playita”, en el “viajecito” (crucerito), en el aire acondicionado del “chaletito”, en…

 

            Hubo quizá un tiempo _no lo dudo_ en que las burguesías todas “en la fase progresiva del modo de producción capitalista y de la clase, la emancipación de las masas tuvo una función, a la vez como aliada contra el feudalismo y como fuerza de trabajo necesaria y calificada”. Hoy, quizá, pienso, ya no les hacemos falta. 




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