LO COMPRENDO
L |
o comprendo, por supuesto. Admito que, diez años después, haya personas que no se acuerden de que sus hijos tuvieron, durante el curso escolar 2013-14, un Maestro de Apoyo en la Etapa Infantil; en aquel Centro Educativo (o lo que fuese) del que, como Cervantes, “no me quiero ni acordar”.
Y si tengo que recurrir a mi archivo inmenso, y acordarme por ello, lo es porque ahora, con ánimos renovados, me he puesto a ver si soy capaz, definitivamente, de terminar aquel libro que empecé. Para dejar por escrito, no sólo mi historia profesional, sino también, las pruebas, hechos, datos, etc. que pongan en su sitio aquellas continuadas maldades, mentiras, escritos a la desesperada… En definitiva: canalladas infames.
A principio de curso, en ocasiones, como es el caso del curso 2013-14, la Dirección de aquel Centro en el que estuve como maestro de infantil desde 1993 a 2015, repartía a los padres y profesorado una llamada “Circular Informativa” (en ese curso de seis folios), pero eso sí: sin un mero cuño legal identificativo, ni fecha, ni firma; con lo cual ,no puedo demostrar que se repartiese en septiembre, octubre, noviembre, o regalo de Reyes.
Pues bien. En la página 3, figura mi nombre como “Profesores de Apoyo”. Mi nombre, junto a otro maestro de tal cometido (éramos dos), pero que compartía la función con la de ser Secretario del Centro; nada más y nada menos (me enteré después que, dos años posteriores, “ascendió a Director “ de dicho Centro no nombrado por mí en este escrito.
Fue curioso porque, personalmente, comencé a colaborar escribiendo, quincenalmente, una columna en la edición digital de un periódico modesto comarcal , EL ECONÓMICO (ahora ya cerrado por mera jubilación, y decisión de su Director, pero con Hemeroteca a disposición) cuyo estreno, en mayo de 2013, mi “desvirgamiento”, lo fue con un artículo titulado “CONTRATO-PROGRAMA”. Aquel “Contrato” (sic). Aquel “Programa” (sic) no era sino un “invento” distractor de la política educativa (sic); una ocurrencia, humo, de la Consellera de Educación de entonces (ahora alcaldesa en una gran ciudad), y supongo del D.G. de C y P.D. (ahora Conseller del asunto des-Educativo); entre otros. Todos ellos del “PePe.” Sabía. Fui consciente. Lo decidí libremente. Sabía, digo, que comenzaba a cavar mi propia tumba profesional. Los hechos posteriores así creo lo demostraron.
Pues bien. Hubo ese curso 6+1 tutorías, con sus tutoras (todas). Más dos Apoyos (2). Y mira por dónde, una “Coordinadora de Ciclo Infantil”, llegada al Centro por ese C-P; mujer, interina entonces (impepinable) que fue llegar “y besar el santo”. Impartía “inglés” a los infantes, que ya entonces quedaba “mu moderno e internacional”. Una más para “la causa”. Pero es que, para las previsibles votaciones en Ciclo (y previsibles “testigas”, o vaya Vd. a saber), adscribieron al Ciclo otras docentes (Religión, CyL…); de manera que aquello, cuando nos reuníamos, si estábamos todos y todas, aquello parecía un “autobús descargado en una excursión”. Eso sí: cualquier votación, estaba “asegurada”. Si te movías, no salías en la foto. Y te ganabas un Expediente Disciplinario. En este caso, el tercero. El 718/2014.
Se me ha hecho necesario, escribiendo sobre el cuarto expediente (54/2015), consultar el “718”, y llevo dos días inmerso en “EN EL ACTA DE TOMA DE DECLARACIÓN” a este maestrillo “díscolo” (parece ser), “A las 11:00 horas del día 12 de enero de 2014” (sic) que luego se firma por la Instructora (por cierto, entonces Inspectora Interina, y hoy día ascendida a Jefa _retornado PePe_, como así figura en el DOGV), con cuño y firmas, el 12 de enero de 2015. Mera equivocación entonces; para ellos y ellas “todo perdonable” ¡Una de zanahoria!. Para los demás, palo.
…Seguirá con 2: "Pliego de Cargos")

Interesante poder conocer toda la historia.
ResponderEliminarSon miles de folios. Estoy con resumirlos en un posible libro (retomado).
EliminarLas de historias de docentes que se quedarán en el tintero sin salir a la luz por no atrevernos a hablar de ello mientras las pasamos.
ResponderEliminarMuchas. No te lo puedes ni imaginar.
Eliminar